Lie To Me Televisión


La exitosa serie norteamericana Miénteme (Lie To Me) trata sobre un equipo de especialistas en leer gestos faciales y corporales para detectar si un testigo o un sospechoso miente. Pero llevado al plano de la televisión podríamos preguntarnos: ¿La televisión miente? ¿¡Ya lo sabíamos!?

Los “científicos” de la serie solo pueden registrar las emociones de sus observados, es decir, no pueden saber si alguien es mentiroso con solo mirarlo sino que tiene que hacer un trabajo de investigación para averiguar por qué un testigo sintió vergüenza, inseguridad, asco o sorpresa cuando hizo determinada declaración. De modo que si alguien no sabe que está mintiendo o cree fehacientemente en lo que está diciendo difícilmente pueda ser detectado. En el caso de los programas de chimentos (y por qué no algunos informativos) probablemente se dé un caso parecido entre sus personajes de mayor exposición, quienes probablemente vivan tan inmersos en la vorágine televisiva que terminen internalizando ese mundo ficticio de peleas, cartas documentos, affaires y reconciliaciones.
De esta deducción podríamos inferir que muchos de estos “mediáticos” pasarían sin problemas un test de la verdad, pero… en qué lugar se sitúa el televidente ante este tipo de programación. ¿Sabe que es diariamente engañado y se convierte en cómplice silencioso o es una inocente víctima?

Diferentes estudios han intentado dar cuenta de lo que provoca ver televisión en el espectador. En esta línea, la investigación: “El placer de ver televisión. Los Televidentes Opinan” de Delia María Crovi Druetta, acerca algunos conceptos que pueden ser interesantes. Uno de ellos es lo que declaran los participantes de los grupos focales con respecto a su posición frente al televisor: “casi todos la definir las emociones que buscan en la televisión, se refirieron a la evasión: no pensar, relajarse, pasar a otra cosa…”
Finalmente el estudio revela que “cuando los participantes hablan de los contenidos de la televisión, se detecta resignación, sienten que este medio no es como lo quisieran pero no saben por dónde pueden lograr un cambio. La opción de apagar el televisor está completamente ausente.”

A diferencia de la serie, donde el personaje principal busca que el otro le mienta para descubrir la verdad, en lo que a consumo televisivo pareciera que la mentira genera una fascinación que encanta a quien se sienta frente al televisor generando un eterno romance sin demasiadas exigencias. El televidente se detiene junto a su tv y al tomar su control remoto con suavidad parece decirle… mentime… mentime que me gusta.
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