¿Qué TV pública tenemos hoy en Argentina?


Una televisión pública tiene que cumplir con 3 rasgos principales si pretende posicionarse dentro de los cánones internacionales de calidad y ser una alternativa provechosa para su público local: contribuir al diálogo, producir cultura e incluir al pluralismo social de la nación.

Quizás la más clara caracterización de esta televisión es pensar al televidente como ciudadano y no como consumidor. Y por lo tanto su objetivo primordial reside en contribuir explícita y cotidianamente a la construcción del espacio público en cuanto escenario de comunicación y diálogo entre los diversos actores sociales y las diferentes comunidades culturales.
Con respecto a este punto es clara la evolución que ha hecho la TV Pública Argentina, desde comienzos del milenio a la fecha, en pos de fomentar el diálogo y la reflexión en temas comunes, cambiando la visión superficial que había logrado darle durante los 90´ Gerardo Sofovich con su “corte de la manzana”. Algunos de los ciclos que se pueden nombrar en este aspecto son: Latinoamérica con voz de mujer, Desde la vida, La vida es arte, Fiesta Nacional de la Vendimia, Día de la memoria, Madres de la Plaza y Nuestro Ejército, entre otros.

El segundo rasgo que marca a la televisión pública, decíamos, se halla en la elaboración audiovisual de las bases comunes de la cultura nacional, sobre las que se articulan las diferencias regionales y locales. Para ello la televisión pública debe, de un lado, hacerse cargo de la complejidad geopolítica y cultural de la nación tanto en el plano de las prácticas sociales, como de los valores colectivos y las expectativas de futuro, y de otro, trabajar en la construcción de lenguajes comunes. Sin dudas también cumple con esta función, como muestra valen 3 programas que actualmente se están emitiendo en la señal: Cocineros argentinos (donde se comparten diferentes técnicas para la elaboración de ricos platos regionales), Estudio País (un magazine donde todas las provincias poseen un representante para hablar de sus costumbres y jugar con ellos) y País paisaje (un programa destinado a la difusión de distintos circuitos turísticos).

Pero con respecto a la tercera característica que configura la especificidad de esta televisión, que es ofrecer una imagen permanente de pluralismo social, ideológico y político, abriendo espacios a las voces más débiles, como las minorías culturales (los indígenas, los homosexuales) y los creadores independientes (en video, música, teatro, danza), tenemos que puntualizar que aún se está en deuda en algunos aspectos.
Si bien se han concedido espacios de participación a programas de contenido no comercial, como es el caso de “El cine que nos mira”, donde se incluyen películas que de otra manera no llegarían a la pantalla chica (a excepción de canal Encuentro, claro está), la apertura hacia una pluralidad ideológica-política es la carencia más evidentemente en la actualidad. El canal 7 posee una línea marcadamente oficialista que molesta a sus opositores, quizás su más claro ejemplo sea un programa que cuenta con tantos fanáticos como detractores: “6,7,8”. Ciclo que, más allá de lo que se le pueda achacar en cuanto a su línea editorial, posee una excelente calidad como producto audiovisual, a tal punto que es uno de los magacines más vistos del canal y fue recientemente nominado al Martín Fierro como mejor programa periodístico.

La calidad en la televisión pública
Si consideramos que la calidad en televisión responde a una concepción multidimensional de la competitividad: profesionalidad, innovación y relevancia social de su producción, entonces podemos decir que tenemos una televisión pública de calidad.
La TV Pública cuenta con excelentes profesionales en todos sus niveles, e incluso su director, Tristán Bauer, es reconocido hasta por los más acérrimos detractores del gobierno como una persona capaz y responsable.
Si hablamos de innovación, tenemos que decir que el canal 7 será el primero en el país en trasmitir bajo el formato TDT (Televisión Digital Terrestre). La TDT Argentina permitirá tener vías de retorno entre el televidente y el productor de contenidos (interactividad), abriendo la posibilidad de crear aplicaciones que permitan interactuar con la programación televisiva.
Y si nos referimos a la relevancia de su producción en cuanto a niveles de audiencia, todos coincidiremos en la amplia penetración que ha ganado en estos últimos meses, sobre todo con la incorporación de “Fútbol para todos”. Solo a modo de referencia podemos aportar que al último superclásico lo vieron 25 millones de personas, mientras que antes no llegaban a la quinta parte.
Podemos concluir entonces que tenemos actualmente una televisión pública moderna, popular y de gran calidad, lo que no quita que se pueda mejorar para el futuro, pero que si nos responsabiliza a mantener su status.
La TV Argentina se enriquece con la presencia de Canal 7. Todos los países deberían tener al menos una señal que esté condicionada por la pauta comercial. Ejemplos alrededor del mundo tenemos a montones, tanto de señales públicas bien manejadas como de las otras. En línea con estas últimas podemos encontrar a TVE, surgida a la luz del Franquismo, con una programación que aún compite con la tv privada por la pauta publicitaria. Y del otro lado a la BBC, sin dudas el paradigma de la producción de contenidos (TV, Radio, Internet…) más independiente y de mayor prestigio alrededor del globo. El desafío parece ser entonces aprender de nuestra experiencia y de la que se vive en otros países, defendiendo todo lo bueno que hemos construido y mejorar lo no tanto, para que las futuras generaciones sigan disfrutando de nuestra Televisión Pública.

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